Los paisajes
son increíblemente variados. Nuestra sierra montañosa del Sur son camelos separados
del mundo de color rojo, púrpura, naranja y amarillas piedras areniscas; altísimos
sobre la costa del Aqaba son negros rugosos y rojas montañas de granito con cantos
y cañones encarpados; al Este está el amarillo desierto de piedra caliza; el suave
desierto de rosada arena; la oscuridad de la negra lava del desierto … En el Norte
las montañas son más suaves y más clásicamente mediterráneas, con arboladas de viejos
robles, huertos verdes de aceitunas sembradas desde hace siglos, suelos rojos y
dorados campos de trigos.
La arquitectura jordana es
igualmente amplia: pintorescos pueblos de piedras, tanto antiguos como habitados;
Jerash – las más extensas ruinas Romanas en el mundo; monumentales palacios Islámicos
que muestran sus mosaicos y esculpida cantería; la curiosa calidad de los viejos
lugares sagrado visitados por los peregrinos cristianos y musulmanes durante cientos
de años; la gracia altísima de los modernos minaretes urbanos y la cálida idiosyncrasia
de las mezquitas de los pueblo. Y por supuesto está Petra: incomparable e indescriptible
– 100 kilómetros cuadrados de esculpidos templos de rocas, teatros, tumbas, y casas,
un conjunto del más espectacular paisaje de montaña en la Tierra.